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miércoles, 21 de mayo de 2014

Ricardo Balbín: "Cierre de Campaña para las elecciones legislativas" (25 de marzo de 1960)

Estoy complacido, porque grandes multitudes han rodeado las tribunas del partido, a lo largo del país, y estamos seguros que una gran mayoría ha entendido nuestra prédica.

No salimos a adular a nadie, venimos a combatir a los derrotados de la victoria. Estamos a dos años de una entrega que se va consumando.

La Unión Cívica Radical del Pueblo meditó densamente esta convocatoria, incluso su primer impulso fue no participar de un comicio que se desarrollaría con proscripciones y bajo el régimen permanente del estado de sitio, pero había un principio superior que salvar y ahí entran en juego las instituciones democráticas. Estaba en juego el destino de la Nación.

Declaramos que nos repugna este comicio. Lo ensucia el estado de sitio, lo mancha groseramente el plan militar, lo entristece la persecución y la cárcel. Nosotros tendríamos que haber abandonado la contienda y reservarnos como una fuerza moral, pero no podemos: está la Nación primero.

Persistimos en el camino del comicio porque es el instrumento pacífico de la democracia, para rectificar una política que empobrece al pueblo y no defiende las riquezas potenciales de nuestra economía.

Buscamos a todos los hombres, no queremos ser una parcialidad victoriosa, por eso ofrecemos el partido al país. Estamos en contra de las proscripciones, pero al hombre del voto en blanco tengo algo que decirle; eso no sirve. Eso puede ser un día de satisfacción en blanco, pero no se medirá la consecuencia. Estamos cansados de las tristes consecuencias argentinas.

Por eso también nos dirigimos al hombre que piensa votar en blanco, para pedirle que no lo haga, y que advierta que el voto en blanco, no tendrá un sentido positivo, como se le pretende hacer creer. 

Por el contrario favorecerá al gobierno y a su política, obteniendo algo muy distinto de lo que él cree conseguir.

Debe pensar ese hombre que la cifra millonaria de votos en blanco, dará el argumento eficaz a quienes piensan terminar con la democracia en el país. Sin democracia no habrá paz, concordia, ni tranquilidad. Se colocará al país al borde de la violencia y se alejará toda posibilidad de resolver el problema angustioso de los hogares humildes y de concretar el destino luminoso que está reservado a Argentina.

El voto en blanco no se computará más que en un instante de la vida de la Nación, pero sus consecuencias caerán en primer término sobre los mismos que esperan de él, la solución de sus males. Favorecerá al gobierno que no espera otra cosa que mantener sus mayorías legislativas, y continuará sin rectificaciones un plan que repudia todo el país, porque ya ha declarado que será insensible a la voluntad popular. Sólo un voto positivo que arrebate esa mayoría legislativa, hará posible la rectificación de esa política, por vía de la expresión popular en el Parlamento. Ejercerá la presión necesaria para que por la vía del respeto a la voluntad del pueblo, se encauce y oriente el país hacia las grandes soluciones nacionales, sin sometimientos a los planes de la extranjería.

No es cuestión de revisar, es cuestión de anular. Queremos ser el recinto del conjunto argentino. Así como decimos y afirmamos que condenamos el Plan Conintes, venimos a decir que se está perdiendo el petróleo y se está comprometiendo la petroquímica, todo ello es anulable y lo será en el tiempo. 

Pero hay otra cosa que se pierde: la juventud de los pueblos, ése es el drama de la Argentina. No somos los materialistas de la instancia, somos los soñadores del futuro argentino. La democracia necesita un triunfo para la juventud. Está equivocado el gobierno, si cree que este episodio, termina el 27, terminará si el pueblo es indiferente, pero será el principio de una marcha si el país sale con ímpetu a la calle.








Fuente: Discurso del Dr. Ricardo Balbín en Plaza Miserere, con motivo de la campaña para las elecciones legislativas del 27 de marzo de 1960.

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