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lunes, 25 de noviembre de 2013

Luis León: "CIPSyE la Violencia contra la Mujer" (14 de febrero de 1996)

Nota: "Convención Interamericana para Prevención, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer"



Sr. Presidente (Menem):
Tiene la palabra el señor senador por Chaco, bloque radical.
Sr. León: Señor Presidente: el bloque del radicalismo apoyará la iniciativa con el entusiasmo que merece este tratado porque entre nuestras tradiciones esta la de prestigiar la personalidad del genero humano.
El que nos ocupa es un tratado discutido y aprobado en Brasil, y los Estados que lo suscriben manifiestan su intención de prevenir, sancionar y erradicar toda forma de violencia contra la mujer.
El tratado se refiere al ámbito de la OEA, que es el ámbito de América. Diría yo que quienes votaremos esta iniciativa tenemos el deseo de que este tipo de legislación y de compromisos, dentro del país y fuera de él, adopte un criterio de universalidad, que es el que reclama –pienso yo— esa formidable dignidad que expresan las mujeres.

--Se llama para formar quórum.

Sr. León: Recién le decía a un colega que los derechos humanos en relación con la mujer son los mejores derechos humanos, porque ella tiene esa majestad formidable de la maternidad.
El radicalismo sostiene que todo lo que sea violencia –en este caso contra la mujer—cualquier acción que cause la muerte, daño y sufrimiento –esto es lo que dice el texto que estamos por aprobar--, cualquier acción contra lo físico o psíquico en el ámbito publico o privado, contradice la sustancia de la aprobación que estamos por realizar.
Me voy a alejar un poco del texto porque sobre él se han explayado muy bien el señor miembro informante y la señora senadora por la Capital Federal.
El mundo tiene muchos tratados, entre ellos uno formidable como es la Carta de las Naciones Unidas. Nosotros votamos la ley y le damos estructura jurídica, pero tengo la sensación de que los gobiernos o los sectores a los que circunstancialmente les toca dirigir los destinos de los pueblos todavía no hemos creado las bases necesarias que nos permitan hacer realidad el objetivo que persigue esta norma.
Se acaba de realizar una formidable reunión de mujeres en Pekín, donde se juntaron alrededor de cuarenta mil miembros para defender sus derechos. Llegaron de todo el mundo y la Argentina también tuvo su representación en esa reunión. Tal vez, parodiando lo que sucedió allí, podríamos decir que no hay una fórmula única acerca de cómo deben llevar su vida las mujeres. Ello debe nacer de su elección. Cada mujer tiene derecho a desplegar su propio potencial, y debemos reconocer que nunca las mujeres alcanzaran su máxima dignidad hasta tanto sus derechos humanos sean totalmente protegidos. Para lograr ellos los gobiernos deben asumir su propia responsabilidad. Este es básicamente el reclamo hecho en esa reunión de Pekín.
No voy a extenderme más porque hay firme conciencia en todos los sectores políticos que integran el Senado acerca de este aspecto razón por la cual no se justifican largas exposiciones.
Pero si debo decir que otras organizaciones entre ellas la OIT, han tratado siempre de dar la igualdad de la mujer como el hombre. Nosotros establecimos en la Constitución que sean iguales salarios de los hombres y de las mujeres. No obstante, hay algunas zonas de nuestro país en las que esto no se respeta. Hay que tomar esta iniciativa como un avance, como la creación de mas conciencia, como la siembra de la planta de nuestros compromisos y responsabilidades, para que la mujer pueda formar su familia, cuidar a sus hijos, custodiar sus amores y a la vez irse acercando a la dignidad que su jerarquía merece en el escenario de la sociedad de nuestro tiempo.
Podría hablar de lo que dice la convención pero nosotros debemos tratar de que lo allí se expresa se haga realidad en el marco de nuestras responsabilidades. Esto que estamos buscando tiene criterio de universalidad. Pero en América nos duele mucho el presente porque en el marco de la niñez, también hay una convención sobre sus derechos, no obstante lo cual observamos por televisión a niños hambrientos y pauperizados, incluso, a veces que en algunas zonas de América avanza mucho el analfabetismo y la pobreza. Entonces que sirva esto de convencimiento para que veamos en cada mujer la significación de una causa muy grande, de tipo universal, como es la de prestigiarla.
En nuestro país avanza la prostitución porque crece la pobreza. Por lo tanto, junto con esta iniciativa, debemos buscar una mejor distribución de los ingresos y crear las condiciones para que tengamos una sociedad mucho más justa, genuinamente libre, sin miedos, con trabajo y con posibilidades de producir.
En consecuencia en nombre del radicalismo, me adhiero totalmente al espíritu de este tratado, pero dejo sentado que mi partido piensa que si no hay una concepción social de la democracia que se emocione frente al hambre que se torture frente a otras torturas y que puedan apreciar la droga achica la dignidad de la mujer, este convenio quedara flotando en nuestra sociedad como una aspiración, ya que no tendrá importancia.
Nosotros queremos la dignidad de la mujer que, por ejemplo, esta simbolizada en nuestro senado por las mujeres que están sentadas aquí en representación de los pueblos, que buscan realmente su participación a través de su propia militancia, que es definitivamente la búsqueda de un camino.
El hombre llegó a la Luna y tiene genio, pero la violencia avanza. Entonces, como recién decía la señora senadora, si no modificamos pautas culturales, si cada media hora nuestra televisión de hoy muestra una violación, un crimen, un apasionamiento o un deterioro de la dignidad de la mujer, vamos a seguir votando leyes, pero no conseguiremos el objetivo de hacer de cada mujer una especie de personaje sagrado, porque ella es madre, novia, cuida hijos y, al fin y al cabo, representa un patrimonio trascendente para cualquier sociedad.
Con estas palabras dejo sentadas las ideas que queremos los radicales y señalo que un proyecto similar al que hoy envía para su aprobación el PEN fue presentado oportunamente por el ex senador Solari Yrigoyen miembro de nuestra bancada.



























Fuente: Honorable Senado de la Nación Argentina

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