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lunes, 17 de diciembre de 2012

Ricardo Rojas: "El Radicalismo y la Democracia Social" (1932)


Cuando afirmo que la Revolución de Mayo es la fuente inspiradora de nuestro ideal democrático y que esta puede desenvolverse hasta las modernas formas de la democracia social, me fundo en la obra de nuestros pensadores y en el desarrollo biológico de nuestro ser nacional.
Semejante enunciado no puede llevamos a confundir esta especie de socialismo nativo con el marxismo europeo. Las consecuencias de la premisa democrática argentina pueden llegar hasta donde llegan las aspiraciones obreras de nuestro tiempo, sin que por ello  se  confundan los principios filosóficos y los métodos políticos de ambos sistemas. El postulado argentino es espiritualista, vitalista y nacionalista, el otro no.
Algunos socialistas han querido substituir la bandera nacional ausente, por la adopción de algunas figuras de nuestra historia, en la que han creído ver a precursores del marxismo. Esto es una confusión insostenible, porque la obra de Moreno y sus sucesores fue de amplia democracia, pero no de materialismo histórico, ni de colectivismo económico, ni de guerra de plu­ses. El Dogma Socialista de Echeverria nada tiene que ver con la doctrina marxista, pues sostiene la propiedad privada y los fueros del sentimiento religioso como lo comprobara quien lo lea. "Socialista", en aquella época, es palabra que se usaba para nombrar la solidaridad social, por sobre el individualismo, las clases, los partidos, las regiones y los gremios, en un amplexo romántico que a todos los refundía en la libertad humana dentro de la Nación. La enfiteusis y la reforma eclesiástica de Rivadavia, caben dentro de la economía democrática y del patronato nacional. A esta misma familia- donde pertenece el liberalismo de Mitre, que laicizó comentarios, de Sarmiento y Roca que laicizaron las escuelas; de Juárez Celman que laicizo la familia. El único publicista y gobernante argentino que expresa ideas sociales mas o menos influidas por Prudhon y los románticos (no por Marx), fue Mariano Fraguiero que en su libro intitulado Organización del crédito publico, planeo, poco antes de la Constituyente, una organización económica del Estado totalmente fundada en la nacionalización de las funciones de crédito y distribución; pero después de la Constituyente, Fragueiro fue ministro de hacienda de Urquiza, y organizo el Estado sobre las ideas que Alberdi expuso en el Sistema Económico y Rentístico de la Constitución, que es el de la libre competencia y la propiedad privada, en todas las funciones de producción, distribución y consumo. Cincuenta años después del libro de Fragueiro, el doctor Juan B. Justo fundador del Socialismo en nuestro país, tradujo El Capital de Marx y en esa teoría inspiró al doctor Justo su libro Teoría y practica de la historia así como las conferencias y trabajos con que logro organizar aquí la clase obrera en un partido político. Tal es la verdadera cronología del marxismo en nuestro país. Algunos obreros alemanes e italianos fueron aquí los fundadores de nuestro socialismo portuario.
De Moreno que defendió los derechos del hombre; de Monteagudo que escribió sus "aristócratas en camisa", de Rivadavia que fundo la enfiteusis, de Echeverria que divulgó los primeros atisbos de la democracia social; de Vélez Sarsfield que abogo por el Patronato civil sobre el poder eclesiástico, de Sarmiento que pugno por la educación popular, de Alberdi que combatió el militarismo sudamericano, de Fragueiro que abogo por la nacionalización del crédito y la circulación de la riqueza, de Avellaneda que preconizo la división de los latifundios; de los que fundaron el Estado laico y trabajaron por la elevación economiza y cultural de las masas, podemos edificar una doctrina sistemática donde sur­ge de nuestra evolución nacional y no se detiene ante ninguna de las consecuencias que la economía moderna puede exigir para una organización mas justa de la vida.
Ahora vemos claras algunas ideas que necesitábamos clarificar: el partido socialista no puede ser el instrumento de la revolución social, porque ha entrado en el ambiente del liberalismo burgués, ni puede ser el instrumento de la reforma nacional porque su doctri­na –materialista es internacional como su himno y su bandera. Por otra parte el socialismo argentino se re­duce como caudal de electores a la Capital y a una que otra comuna, de modo que, siendo una minoría, no puedo dar soluciones de orden general, como se ha visto en las elecciones de 1931. A pesar de estar excluido el radicalismo, no alcanzo a substituirlo, aunque la mayoría del pueblo era adversa a los candidatos de la oligarquía. No lo consiguió ni mediante su alianza con la burguesía rosarina. La negativa de los socialistas a constituir en Buenos Aires la legislatura elegida el 5 de abril cuya legitimidad no obstante reconocen, es un síntoma claro de su actitud contemplativa ante la situación creada mediante la coacción y el fraude por la política reaccionaria que venció el 8 de noviembre de 1931. El futuro desarrollo del partido socialista será contenido por el radicalismo de mañana, si este acierta a reemplazarlo con un programa de reformas que satisfaga las necesidades obreras.































Fuente: El Radicalismo de Mañana de Ricardo Rojas, 1932

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