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miércoles, 2 de mayo de 2012

Diego Luis Molinari: "Debate por la Nacionalización del Petróleo" (28 de julio de 1927)

Sr. Molinari — Pido la palabra

En nombre de la representación de la Unión Cívica Radical, y frente a la situación que se ha creado a la Cámara debido a la existencia de dos ordenes del día sobre la cuestión del petróleo, la 77 y la 95, que contienen principios de los cuales aceptamos unos y otros no, debo hacer presente a la Honorable Cámara que la Unión Cívica Radical ajustara su conducta en el debate y votación de la cuestión del petróleo a la suerte que corran los dos principios fundamentales que paso a enunciar, referente el uno al régimen legal del petróleo y el otro al régimen administrativo de su explotación: es el primero, que las minas de petróleo son bienes privados de la Nación; es el segundo, que el Estado nacional explotara por si, directa y exclusivamente, las minas de petróleo, que constituyen sus bienes privados.


Es tal la magnitud del asunto y tal la naturaleza de los principios que sentamos, que nos creemos en la obligación, antes que nada, de decir que nuestra conducta se ajustara por entero a la suerte que corran esos dos principios encadenados entre si, dependientes de tal manera el uno del otro, que no podríamos aceptar la sanción del uno sin que el otro fuera también correlativamente sancionado.

La Unión Cívica Radical, si no se votara la nacionalización de las minas de petróleo y su explotación directa por el Estado nacional, no asumiría la responsabilidad de participar en debates de ninguna naturaleza, porque no puede defraudar a la opinión publica del país ni la legitima expectativa que desde años atrás se viene manteniendo respecto de esta grave y delicada cuestión.

No se puede entregar el porvenir económico de la Nación a manos extrañas. Ya en 1920 un agente directo del grupo británico de intereses petroleros se acerco al entonces Presidente Yrigoyen y le ofreció capitales sin cuento y sin límite a cambio de la participación de las compañías extranjeras subordinadas al Estado, para explotar la riqueza nacional. Fue entonces cuando el Presidente Yrigoyen dijo que la Republica Argentina debía abocarse a la realización de su porvenir económico, explotando el Estado por si esta gran riqueza e impidiendo que las fuentes de producción del petróleo cayeran en otras manos que no fueran manos argentinas, seguro como estaba de que la Nación argentina tenia en su seno elementos suficientes en capitales y técnicos, para llevar adelante la explotación de la gran riqueza minera de su subsuelo y asegurar definitivamente días de prosperidad y de grandeza para la patria.

Todo tiene usted al alcance de sus manos, decíale al Presidente Yrigoyen el representante británico; nosotros no pedimos control directivo, solo queremos participar de esta explotación. Y ante la negativa del entonces Presidente Yrigoyen, el representante del grupo británico de petróleo se retiro a su país y vertió los conceptos que recogiera el diario "La Nación", si mal no recuerdo, diciendo: "Es el ex Presidente Yrigoyen un gran patriota y un gran argentino." El ha asentado esos dos principios fundamentales y básicos para todo régimen legal y administrativo de la explotación de la riqueza petrolífera, y hoy la Unión Cívica Radical reitera su actitud de entonces, vuelve claramente a decir a la faz del país y del mundo que no asume responsabilidad ninguna en el debate si es que no se sancionan, como deben ser sancionados, los principios que antes enuncio, esto es, que las minas de petróleo son bienes privados de la Nación y que el Estado nacional explotara directamente, exclusivamente, por si, las minas que constituyen sus bienes privados.

Nada más. (Muy bien! ¡Muy bien!)

Deseo aclarar el alcance de las primeras palabras que pronuncie al iniciarse la sesión, en vista de la observación de los señores diputados que acaban de expresarse sobre la prioridad de los despachos a discutirse, si el de la orden del día 77 o el de la orden del día 95. He dicho que para nosotros, son principios fundamentales que las minas de petróleo —no entro ahora a las de carbón y hierro— sean bienes privados de la Nación y que la explotación de las minas de petróleo sea hecha directamente por el Estado. He agregado que estos dos principios constituyen para nosotros una sola y misma cuestión; están indisolublemente unidas y votamos la una porque votamos la otra y no votamos ninguna de las dos por separado.

La orden del día 77, cuya historia es larga en los anales del Parlamento, aunque no lo haga en forma clara, involucra explicita y categóricamente el principio de la nacionalización de las minas de petróleo, que son bienes privados de la Nación.Digo que para nosotros son indivisibles ambos principios. La orden del día 77, contiene el principio de la nacionalización en la forma en que esta dicho. La orden del día 95 no contiene ese principio en la forma que lo deseamos. ¿Por que? Porque el articulo 27 de dicha orden del día expresa este principio de la nacionalización en forma distinta de aquella en que lo hace la orden del día 77.

Por lo demás, ¿como se nos ha de ocultar el alcance puramente verbal del articulo 27? Toda la arquitectura, toda la construcción del despacho numero 95 esta basada en la explotación mixta del petróleo, por los capitales privados en combinación con los capitales del Estado.
Es decir que el despacho contenido en la orden del día 95 reposa, en su economía total, sobre un principio que categóricamente repudiamos. No es una objeción de forma, como lo dice algún señor diputado que, como de costumbre, pasa solo por sobre la superficie de las cosas.

Es la nuestra una objeción de fondo. Siendo así, vinculándose nuestra objeción al despacho 95 a uno de los dos principios que consideramos entre si ligados indestructiblemente, se reduce fatalmente la deliberación sobre el despacho 95 a lo que primero se diga respecto de la orden del día 77. Digamos primero si son bienes privados de la Nación las minas de petróleo, afiancemos luego la explotación del petróleo por el Estado, y construyamos mas tarde el régimen jurídico necesario para que el Estado explote las riquezas petrolíferas.

Esta demás decir, dada la forma en que expongo mi pensamiento y ante los principios que establezco, que la orden del día 95 contiene nada mas que pour la galerie el principio de la nacionalización, porque se ha abierto el gran boquete de la explotación mixta y porque, sea cual fuere la proporción, viene en definitiva el capital privado a torcer el verdadero sentido de la nacionalización de las minas de petróleo tal como la reclama el país, tal como la sostuvo Yrigoyen y tal como ahora la sostiene la Unión Cívica Radical. (¡Muy Bien!¡Muy Bien!)







 













Fuente: Hipólito Yrigoyen "Pueblo y Gobierno" Politica Emancipadora Reforma Patrimonial Volumen II Petróleo, Editorial Raigal, 1953. Recopilación hecha por Roberto Etchepareborda y Tito Leoni.

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