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domingo, 20 de noviembre de 2011

La Nación: "Los radicales eluden cobardemente el arresto" (9 de septiembre de 1930)

Las órdenes de detención impartidas por el gobierno provisional sólo han podido ser ejecutadas en pequeña parte. La mayoría de los funcionarios contra los cuales se dieron, han abandonado los lugares en que parecía lógico buscarlos, y éste es el momento en que salvo las detenciones operadas por sorpresa o las muy contadas presentaciones espontáneas, las que se han dispuesto están aún por cumplirse.

Esta falta de carácter para afrontar las consecuencias de una gestión proclamada a toda hora desde las posiciones oficiales como excelente, y como sancionada por una mayoría abrumadora de la opinión general, revela cuán grande era el convencimiento de que se estaba en un terreno falso. La mentira a que tantas veces hemos hecho referencia al hablar de los resortes que utilizaba el régimen depuesto, estaba ya en descubierto; pero la fuga de los que lo sostenían, la falta de entereza para hacer frente a las circunstancias que ellos, sólo ellos crearon, ha puesto en evidencia que no se engañaban
a sí mismos.

Bastó que el pueblo reivindicara sus derechos para que la desbandada se hiciera general y para que los responsables, los que se decían orgullosos de mantener un régimen semejante, huyesen de sus oficinas, de sus domicilios y de los lugares en que pudiera habérselos hallado.

Esta conducta prueba acabadamente la carencia de condiciones morales en que se debatía el régimen caído.





Fuente: BIBLIOTECA DEL PENSAMIENTO ARGENTINO / V Tulio Halperín Donghi La República imposible (1930-1945)








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