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domingo, 20 de noviembre de 2011

La Nación: "El nuevo advenimiento" (12 de octubre de 1928)

Vuelve el Señor Irigoyen al poder levantado por los brazos del pueblo, y este hecho, aunque análogo, corresponde a causas distintas a las que determinaron su primera presidencia.
Las causas creadoras de tal estado de conciencia se advierten a través de un hecho positivo de la historia contemporánea: la bancarrota de los políticos. Bajo grados diferentes de cultura institucional, se perfila la tendencia de los pueblos hacia esa actitud y a la vez a hacer depositario a un solo hombre de este imperativo momento. El fascismo italiano, la renovación de Primo de Rivera, la vuelta de Venizelos en Europa y en América, Coolidge, que debe negarse con toda energía a la tercera presidencia; Calles omnímodo en México, como Legula en el Perú e Ibáñez en Chile.
¿No son todas éstas manifestaciones del mismo fenómeno?
Aquello que en otras partes ha ocurrido mediante la revuelta, las fuerzas militares, el empuje de los descalabros económicos, ha ocurrido entre nosotros, a Dios gracias, sin barricadas y sin cadáveres. 
De este estado singular que participa de los efectos de una revolución sin haber tenido felizmente sus contornos sangrientos, de esta batalla tan silenciosa como incruenta, pero no menos implacable en la victoria que las más bravías, se derivan los aspectos propios de estas sanciones que actualmente muchos ven y pocos comprenden. 
Corren por el mismo nivel las decisiones del caudillo con las aspiraciones de la masa, y así ésta integra a aquél, dándole una dictadura sin título después de haberlo levantado en una revolución sin sangre.  
Quiera el destino del país que la Providencia ilumine el acierto de quien es el depositario absoluto de la confianza y la fuerza de su pueblo y que ello sepa encauzar el torrente y llevarlo sin desbordes hacia nuestros campos, inconmensurablemente ávidos y aptos para la creación y el trabajo.




























Fuente: BIBLIOTECA DEL PENSAMIENTO ARGENTINO / IV Tulio Halperín Donghi Vida y muerte de la República verdadera (1910-1930)

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