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miércoles, 13 de abril de 2011

Bartolomé Mitre: "Discurso en el Frontón" (13 de abril de 1890)

Orden general: 

Todos cubiertos menos el orador que se dirige al pueblo soberano, ausente en los comicios, pero presente aquí.

Me toca el honor de ser el primero que hable en esta asamblea, y como mi palabra puede, en cierto modo, imprimirle su carácter y darle su significación, he pensado que debía consignar por escrito, para que conste, la fórmula concreta y colectiva del pensamiento y del sentimiento que en este día reúne al pueblo de Buenos Aires en un solo pensamiento y en un solo sentimiento.

Conciudadanos: 

No hay necesidad de declararlo; la composición de este mitin y el espíritu que lo anima lo dice por sí: es un mitin de oposición popular y de saludable agitación política.

No es ésta una reunión de partido ni tampoco una coalición de partidos. Es una asociación de voluntades sanas, es una condensación de fuerzas vivas que responde a una necesidad imperiosa por todos sentida en las difíciles circunstancias político-económicas que atravesamos.

Toda la sociedad está aquí genuinamente representada.

Aquí están los hombres representativos de la opinión en el pasado y en el presente, que, divididos a veces por cuestiones transitorias, están unidos en un solo propósito y una sola idea, sin más aspiraciones que el bien común.

Aquí está la juventud, que es la esperanza de la patria, a la que está encomendada por la ley del tiempo gobernarla en días muy cercanos.

Aquí están todos los que no abdican incondicionalmente su conciencia de hombres libres, y levantan en alto los principios conservadores que salvan a los pueblos y consolidan los buenos gobiernos.

Es éste, pues, un movimiento cívico con carácter social, la iniciativa de un movimiento nacional, que condensa el voto público y las legítimas aspiraciones del pueblo argentino en la única forma posible, dada la anormal situación política de la república.

Falseado el registro cívico y cerrados por el fraude los comicios electorales, lo que da por resultado la complotación de los poderes oficiales contra la soberanía popular, el pueblo, divorciado de su gobierno, está excluido de la vida pública, expulsado del terreno de la Constitución. Solo le ha quedado el derecho de reunión, coartado como está, y a su ejercicio apela para hacer acto de presencia y de conciencia.

Señores: 

Estamos aquí reunidos para dar un punto de apoyo a la opinión, sobre la base del programa de principios de la Unión Cívica; para hacer un llamamiento patriótico a los gobernantes en el sentido del bien público; para organizarnos políticamente, condensando en un centro de atracción las fuerzas vivas del patriotismo; para asumir decididamente nuestra actitud de resistencia y de protesta contra los que abusan del poder y contra la corrupción política que ha falseado las instituciones.

La misión encomendada a la nueva generación en esta obra ––como lo dije al inaugurarse la Unión Cívica es de lucha y de labor: es moralizar la vida pública, encaminando al país por las vías constitucionales, para conciliar el hecho con el derecho y fundar el gobierno de todos y para todos.

Pisamos el único y el último punto del terreno constitucional de que no hemos sido expulsados.

Mantengámonos en él, con el firme propósito de reconquistar el terreno perdido pugnando siempre por nuestros derechos comprometidos.

Con esta bandera constitucional y estos patrióticos propósitos, afirmemos una vez más nuestra decidida actitud de resistencia y de protesta.
























Fuente: BIBLIOTECA DEL PENSAMIENTO ARGENTINO / III Natalio R. Botana – Ezequiel Gallo De la República posible a la República verdadera (1880-1910)


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