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jueves, 10 de marzo de 2011

Comité Universitario Radical: "A la juventud estudiosa" (1 de Agosto de 1906)

El Comité Universitario Radical, difinitivamente constituido, juzga que es la hora de exponer a la juventud estudiosa de la República, el pensamiento político que le preside y a la vez invitarla a que se inscriba en sus filas.

Desviando intencionalmente la vista del pasado y considerando con sinceridad patriótica la actualidad que con tanto vigor impresiona, cree este comité que la juventud universitaria no debe eliminarse de la lucha política, ni excusar su adhesión a los partidos que a ella concurren , porque ello importaría desentenderse de los más vitales intereses del país.

 La transformación veloz, casi violenta que bajo nuestros ojos y por infinitas causas se operan, envuelve en su oleaje las manifestaciones sociales todas y mientras que con su bénefica virtud da grandes impulsos y alteraciones en lo que constituye la verdadera alma mater de la nacionalidad: la tradición y el sentimiento nacional, la orientación política y económica, interna y externa.

Nada tendría de criticable este movimiento, porque al fin es un signo de vida, de actividad intensa y enérgica. Pero es que toma de sorpresa o no inquieta por lo menos a gobernantes y a gobernados: los primeros revelándose poco estadistas, no saben encauzarlo, dirigirlo con seguridad hacia los grandes destinos y los segundos porque se desvinculan de todo interés colectivo y marcha con un egoísmo político inexplicable.

El pueblo entero de la República sabe que los partidos vencederos en los conflictos de marzo y que en la actualidad tienen el gobierno han probado que no son capaces de afrontar los grandes problemas nacionales. El Ministerio actual no ha dicho ni hecho nada positivo respecto del problema político, se ignora su pensamiento acerca de las graves cuestiones de Instrucción Pública, la legislación del trabajo, la naturalización de los extranjeros, las obras públicas. Un caso típico, para no repetir la larga secuela, bastará para demostrar nuestra afirmación: la cuestión universitaria, de que los coalicionistas hicieron arma de combate. El ministerio nada ha dicho, el Congreso no le dedica su atención, y  la han librado a la discusión periodística o a los que están interesados en mantener el statu quo. Lo mismo, exactamente lo mismo,sucede con respecto a los otros problemas nacionales.

 Podría afirmarse, sintentizando en una sola expresión, que la política interna y la externa en todos los complicados aspectos, son para el gobierno enormes puntos interrogantes.

Confiados en las promesas que hicieran, los actuales gobernantes argentinos, parece que, a la manera antigua, pensaran que hay dioses que velan la marcha y el progreso de la Nación. Pero...los dioses han muerto...

Y bien, en presencia de esta confusión, de este hacinamiento de problemas políticos y sociales, cuya solución no acomete el gobierno, y por consiguiente los diversos partidos representados en él, el Comité Universitario Radical cree en cumplir un deber imperioso recordando a la juventud estudiosa que no debe inmovilizarse, que debe fijar su composición de lugar en la lucha política. ¿De qué serviría el estudio, qué fin se propondría si no debe reflejar en todos sentidos su influencia? No es posible ser pesimista; la letra no habrá matado al espíritu.

La juventud universitaria no puede ignorar sus deberes políticos, ni ignorar la historia y la conducta de los partidos tradicionales. Conocidos estos datos debe iniciar la lucha con el aliento y el esfuerzo que le son propios, debe provocar la discusión y la solución de las grandes cuestiones que preocupan, más aún, que abruman al país entero. No puede esa misma juventud universitaria desconocer la actuación del Partido Radical en la política nacional. En ningún momento ha rehuido la lucha y ha sabido sostenerla en todos los terrenos. Guardando íntegra las esferas de los principios y del impersonalismo. Ha afrontado con sinceridad, con energía, con lealtad, todas las contigencias y vicisitudes de la acción, sin humillaciones ni transacciones que si bien a veces brindan bienestar y comodidades, nunca dejan en pie el sentimiento del honor y de la dignidad. Su actitud ha sido sincera, ni ha tratado de disimular la amarga y dolorosa realidad de los hechos, y nadie podrá negarle estas cualidades, ni podrá decir una palabra de duda sobre sus rectas y patrióticas intenciones. Pero se oye decir que el Partido Radical es revolucionario y este calificativo desvía de sus filas a los que se detienen en las palabras y no buscan debajo de la apariencia la verdad auténtica.

¿Qué se entiende por revolucionario, o al menos que quiere un partido revolucionario?, ¿ Cuál es su significado en los estados modernos, que bajo una forma u otra domina el espíritu democrático?Todos los partidos revolucionarios tratan de subsistir y este concepto es ya viejo, un principio social a otro, un sistema de gobierno a otro, pero de ninguna manera lo son las agrupaciones que usando del sufragio o de las armas, tratan de volver a la pureza posible de las instituciones, de las leyes. Estos últimos tratan de regularizar, normalizar la situación política, de conservar la organización social vigente, de mejorarla paulatinamente, mientras que los primeros tratan de subvertirlo todo. Y entonces ¿ será el Partido Radical, un partido revolucionario? Aunque parezca paradojal, el Comité Universitario Radical manifiesta que es tal vez, el único partido conservador, y así expone su pensamiento a la juventud estudiosa.

No puede llamársele revolucionario entonces sin antes reflexionar en el sentido de las palabras. Los empeños del Partido Radical son para que se apliquen los preceptos constitucionales con ciencia y conciencia. Y ninguno se atreverá a decir que ello importa una tarea revolucionaria.
Apela a las armas el partido a que este Comité pertenece, solo por accidente, no por sistema.
El Partido Radical ajusta su conducta o mejor deriva sus móviles de ésta, de la misma esencia del carácter nacional. No acepta la simple lucha de votos cuando ve con tristeza que ella es una burda y rídicula farsa; apela con resolución y energía  a las armas cuando piensa que únicamente ellas podrán conquistar el derecho popular al gobierno del país.

Sus principios impersonales se sobreponen a los intereses limitados y extiende su acción al campo nacional; antes que localizarla prefiere abstenerse. Así él, por la impersonalidad de sus principios, la energía de sus decisiones, la altivez, la conciencia de su valer, la sinceridad que le anima, es el único partido que ha guardado íntegras sus fuerza, y es el único que sirve de valla y de freno a los desmanes y excesos. Cumple también así una gran función pólítica. Estas mismas condiciones le indican como el único partido capaz de dar soluciones definitivas y eficaz a los problemas presentes y futuros.
Además, y la juventud no puede olvidarlo, como escuela cívica, de carácteres fuertes, de ideales grandes, el Partido Radical, supera a las demás agrupaciones de la República, un hecho lo demostraría hasta la evidencia: no ha buscado el gobierno con afán y a cualquier precio.

El Comité Universitario Radical conciente de sus situación, ha sabido que su deber primero, era el de dirigirse a sus condiscípulos de la República y al pueblo en general para exponerles sus ideas con la firma creencia de que su voz no se apagará en el vacío.

Confiando en la ilustración y la capacidad de la juventud estudiosa, se hace un honor al invitarla a incorporarse al Partido Radical. La elección no es difícil entre los partidos que han fracasado y el que rompe su marcha con bríos siempre juveniles.

Presidente: Miguel Mario Campero
Vicepresidente: José P. Tamborini
Vicepresidente segundo: Alberto J. Medús
Secretario General: Julio Angel Mendez
Secretarios: Alfredo Ronco, Pablo De Mattos
Tesorero: Francisco Colombo
Protesorero:  José Vega
Vocales: Mario Guido, Juan Heller, Agustin Allende Lejama, Julio Iribarne, Francisco D Andrea, Roberto Marcelino Ortiz, Oreste Franzoni, Pablo Grandjean, Pedro Luro, Salvador De Benedetti, Manuel Michel, Antonio Barrera Nicholson, Victor Giachino, Julio Neumeier, Ramón Otero, Eugenio Cazanave, Julio Pietranera, Ignacio Toledo, Luis Valiente Noailles, Florencio Nocetti, Manuel Celesia, Pedro Ventura, Victor Ávalos, Alejandro Dillon, Miguel Belascuain, Humberto Dicio, Octavio Navarro, José Ceruzzi, Moisés Lucera, Arturo Pozzo, Ernesto Zavala Ortiz, Faustino Rodríguez Saavedra, Nicanor Posse, Juan V. Cestino, Emilio Ravignani, Juan Noailles, Francisco Linares Quintana, Juan Amarante, Ernesto Turini y Alejandro Jonás.














Fuente:  Manifiesto del Comité Universitario Radical, primera agrupación estudiantil universitaria identificada con la Unión Cívica Radical, a partir del año 1903. Aporte del Dr. Ariel Hernando Campero.

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