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martes, 14 de diciembre de 2010

RICARDO BALBIN VS. RAUL ALFONSIN por REVISTA EXTRA - AÑO VII - Nº 82 - MAYO 1972

Reportaje paralelo a los líderes de una ejemplar pugna electoral

1. ¿Cuál es la diferencia entre La Hora del Pueblo y el Frente Cívico de Liberación Nacional?
Ricardo Balbín: No pueden marcarse diferencias entre dos cosas que no pueden compararse. La Hora del Pueblo es una coincidencia al servicio de lograr la institucionalización y define pautas económicas-sociales y educacionales de suma utilidad para marcar rutas de futuro y demostrar que se puede, sobre la base de ideas esenciales, dar seguridad al reclamo de una democracia social y vivir en ámbitos de sana convivencia y mutua colaboración. Reitero que nunca en su seno se trataron aspectos vinculados al proceso electoral. El Frente Cívico al que alude la pregunta, hasta hoy aparece como un enunciado, definido de muy distintas maneras, de ahí que no sea posible hacer comparaciones.
Raúl Alfonsín: La Hora del Pueblo nació como una coincidencia de partidos políticos para lograr objetivos comunes, referidos fundamentalmente a unir los esfuerzos populares para obtener un rápido retorno a la normalidad institucional. Las distintas agrupaciones, asimismo, han acordado puntos mínimos programáticos que se comprometen a respetar y apoyar, ya sea desde posiciones de gobierno o de oposición. Estas coincidencias no afectan en absoluto la individualidad de cada uno de los partidos. Sobre el llamado Frente Cívico de Liberación Nacional es poco lo que se sabe; en realidad, no pasa mucho más allá de un confuso enunciado. Presencias como las de Frondizi y Frigerio en su gestación permiten, por otra parte, abrigar serias dudas sobre sus verdaderas motivaciones.
2. ¿Alguna de ellas es la continuación del Gran Acuerdo Nacional?
Balbín: La Hora del Pueblo no es ni principio ni continuación de lo que se ha dado en llamar Acuerdo Nacional. Acuerdo Nacional es una expresión oficial, supongo que es un llamado a la responsabilidad y madurez del conjunto nacional, que termina en la "urna" respetada, a la cual el pueblo que decide debe llegar rodeado de garantías y libre de acondicionamientos, seguro de que su voluntad será respetada.
Alfonsín: Con el GAN ocurre algo similar a lo que se acaba de señalar para el denominado Frente Cívico: no pasa mucho más allá de ser un confuso enunciado. Si simplemente se tratase de lograr coincidencias mínimas para asegurar un futuro de normalidad institucional, sin segundas intenciones, lo que La Hora del Pueblo ha hecho en este sentido es mucho y muy positivo.
3. ¿Cómo ve el radicalismo las negociaciones entre el Gobierno y Juan Domingo Perón?
Balbín: Aquí es necesario hacer un distingo. Todo cuanto esté relacionado con hechos, circunstancias y problemas relativos a actos de gobierno con relación a la persona del señor Perón, considero lógico que se resuelvan. Pero si existen, cosa que ignoro y no supongo, negociaciones vinculadas a resolver cuestiones electorales, se afectaría la claridad con que deseamos se cumpla y realice la consulta al pueblo.
Alfonsín: Al radicalismo no le molesta que se hagan esfuerzos en todos los niveles para asegurar la real vigencia de la democracia para todos los sectores de la vida nacional. Si en cambio se realiza algún tipo de tratativas -sean cuales fueren sus protagonistas- tendientes a llegar a acuerdos o pactos a espaldas de la ciudadanía y para burlar o distorsionar la voluntad popular, el radicalismo habrá de denunciarlas y luchará contra ellas.
4. ¿Qué significa que el próximo gobierno sea de transición y consolidación?
Balbín: El próximo gobierno será la consecuencia de la voluntad ciudadana y cumplirá su ciclo de acuerdo a las ideas y soluciones propuestas al país. Tendrá o será el "tránsito" entre lo que está y lo que viene. Creo sí, que si comprende al país y sabe de sus angustias, inseguridades y de los múltiples interrogantes abiertos ávidos de respuesta, será de consolidación, de la necesaria consolidación, que no sólo dependerá de él, sino del conjunto nacional. De ahí que el haber predicado la necesidad de convivir, coincidir o disentir al amparo de la idea central de asegurar la vida de las instituciones y de los cambios en paz, ayuda y mucho para afrontar la gran tarea que reclama el país.
Alfonsín: La pregunta debe estar dirigida hacia quien haya expresado tales intenciones. Para nosotros el futuro gobierno debe ser la expresión de la libre voluntad ciudadana.
5. ¿Cree usted en las próximas elecciones?
Balbín: Con absoluta seguridad. Así lo quiere y lo entiende el país y, dentro de él, todas las instituciones que lo integran. Incluyendo naturalmente a las Fuerzas Armadas. Por lo demás no queda otro camino. Quien intente frustrarlo juega con fuego y no es aventurado afirmar que perecerá en la hoguera.
Alfonsín: Por supuesto que sí. Las futuras elecciones son el triunfo de la permanente lucha popular mantenida durante casi seis años contra todo tipo de opresión o totalitarismo.
6. ¿Cómo se debe presentar el radicalismo a esas elecciones?
Balbín: Con fe y seguridad. Claramente definido y dando respuesta a las inquietudes de la época. Es decir, mostrando su capacidad de realización y su decidido y permanente deseo de servir al hombre y prestigiar las instituciones que lo prestigian y lo protegen. En cuanto a candidaturas, si es que a ello también alude la pregunta, y todo cuanto a ello se relacione, será la consecuencia de sus propias determinaciones.
Alfonsín: El radicalismo debe concurrir al acto comicial como lo mandan su tradición y sus principios, es decir, con su propio programa y sus candidatos, elegidos por el voto directo de sus afiliados.
7. ¿Cómo calificaría usted estos seis años de Revolución Argentina?
Balbín: Llegó arbitrariamente, sin razón y por la fuerza. No resultó de realizaciones sino de retroceso. Introdujo la inseguridad, alteró la economía y la inquietud social. Su balance, espero que sirva de experiencia para el futuro argentino. Esos son caminos que no debemos recorrer nunca más.
Alfonsín: Han sido nefastos para el país, para sus instituciones y para sus habitantes. Pocas veces la historia mundial ha mostrado tanto daño -político, económico, social, educativo, moral, etc.- cometido en tan poquísimo tiempo.
8. ¿Qué papel deben jugar las FF.AA. en el próximo gobierno?
Balbín: El que le asigna la Constitución Nacional y las leyes que rigen la institución. Deben participar del Gobierno e integrar el Gabinete en las condiciones y con las facultades inherentes al cargo, tal como lo indican nuestras reglas constitucionales.
Alfonsín: Atender sus funciones específicas, subordinadas a las que manden los poderes establecidos por la Constitución.
9. ¿Cuál es el panorama interno de la Unión Cívica Radical?
Balbín: Auspicioso. Practicando en este momento su democracia interna para constituir sus nuevas autoridades en todo el país y preparándose para elaborar un programa de realizaciones. Evidenciará que está actualizado en el tiempo con vistas al futuro. Será agresivamente afirmativo.
Alfonsín: El de la UCR es un panorama de vitalidad. La clave de la larga y lozana historia de este partido está en que nunca se ha cristalizado, que nunca se cerró a las nuevas ideas, que siempre supo marchar al ritmo que los tiempos exigían. Así lo vuelve a hacer ahora, en un proceso de debate interno que bien puede ser calificado de ejemplar.
10. a) ¿Qué opina usted del Dr. Alfonsín, con respecto a la pugna electoral que se ha dado entre ustedes?
Balbín: Respondo a las preguntas 10 y 11 juntas. Tenía y tengo del Dr. Alfonsín el mejor de los conceptos. La pugna en la que estamos empeñados no altera mi personal apreciación. He dicho antes de ahora, respondiendo a preguntas similares, que con el doctor Alfonsín durante estos últimos años y muchos anteriores hemos trabajado juntos sin haber mediado diferencias en las ideas. Explico entonces esta lucha como el deseo de cada uno de hacer lo mejor para adelante, ya que nada nos separó en lo que hicimos.
10. b) ¿Qué opina usted del Dr. Balbín, con respecto a la pugna electoral que se ha dado entre ustedes?
Alfonsín: El doctor Balbín tiene una vieja y meritoria militancia radical, que ha culminado con la docena de años que lleva como presidente del Comité Nacional. Pensamos que, sin desconocer tales antecedentes, ha llegado el momento de renovar la conducción, de ampliar las responsabilidades, de agilitar la acción partidaria y de profundizar las definiciones.
11. ¿Cuáles son las causas que los separan en este momento?
Alfonsín: No existen causas que nos separen en este momento. El doctor Balbín decidió aceptar la reelección para la que comenzaron a postularlo, desde fines de noviembre pasado, el señor Julián Sancerni Jiménez y otros grupos de parecidas características al que encabeza el dirigente capitalino, pertenecientes a distintos puntos del país, y aun mismo de la provincia de Buenos Aires. Nosotros, en cambio, creemos en la renovación.
12. ¿Qué factores pueden impedir las elecciones en marzo del 73?
Balbín: Los del resentimiento de algunos o las especulaciones antidemocráticas de los pocos que auspician conducciones de corte totalitario. Sin descontar intereses monopolistas o de penetración exterior.
Alfonsín: El pueblo, que ha logrado la convocatoria electoral, no debe bajar la guardia. Es evidente que existen poderosos intereses, fundamentalmente el imperialismo y sus servidores internos, que buscan impedir la culminación de un proceso que sin duda llevará a las funciones de gobierno -nacionales y provinciales, de oficialismo y de oposición- a las grandes mayorías populares. El proceso de liberación quedará así abierto y los privilegios que serán afectados lo saben; por eso pueden intentar obstaculizar la normalidad de la salida. Pero no tendrán éxito, porque los argentinos no admiten ya más frustraciones ni intentos reaccionarios.
13. ¿Cuáles son las causas de tanta violencia y muerte?
Balbín: Mucho se ha dicho y explicado a este respecto. Se han analizado matices. Se han explicado algunos y se han condenado otros. Pero la causa fundamental radica en la no representación y participación del pueblo en las decisiones que le pertenecen. De ahí que la recuperación en la Ley, mediante el logro de las instituciones de la República, terminarán con la "violencia protesta" y ubicará en su pequeño límite a la "subversiva", que no termina con la institucionalización, ya que actúa en otras partes de Latinoamérica y del mundo, pero le impedirá engordar en el río revuelto.
Alfonsín: No por repetida debe dejarse de lado la referencia a la violencia de arriba y a la violencia de abajo. Lamentablemente, la subversión comenzó el 28 de junio de 1966, cuando fue derrocado el gobierno constitucional. A partir de allí se desató una violencia que enfrentó a los defensores del statu quo con los grupúsculos mencionados en la respuesta anterior. El pueblo argentino permaneció ajeno a esos enfrentamientos, que significaron muerte, secuestro, tortura y otros atropellos a la dignidad humana. Precisamente el respeto de los derechos humanos y ciudadanos, el retorno a la normalidad de la ley sin represiones injustas y la libertad de expresión para todas las opiniones e ideas constituyen ahora fundamento indispensable para la desaparición de la violencia y el imperio de la paz. El pueblo podrá así defender sus derechos y hacerse oír, sin necesidad de tener que acudir -como legítimamente lo han venido haciendo- a la protesta masiva y callejera frente a los muchos atropellos de que, en lo político, económico-social y educacional, ha sido víctima.
14. ¿Qué le pediría hoy al presidente Lanusse?
Balbín: Nada más que el cumplimiento del deber que se ha impuesto en su nombre y en el de las Fuerzas Armadas, cual es el de convocar al país y realizar la tarea con limpieza y sin limitaciones, respetando la voluntad soberana del pueblo.
Alfonsín: A Lanusse y a las Fuerzas Armadas les pediría, simplemente, que cumplan el compromiso adquirido de devolver al pueblo, sin proscripciones ni condicionamientos, el ejercicio de su soberanía.

Bernardo Neustadt

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