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martes, 14 de diciembre de 2010

Francisco Beiró: Cartas doctrinarias al Dr. Carlos J. Rodríguez (6 de abril de 1915) Parte I

Cartas doctrinarias al Dr. Carlos J. Rodríguez   Parte I




“Has desarrollado allí una brillante campaña. Su resultado me compruebalo que para mí no es un misterio: tienes títulos superiores que justifican tu positivo prestigio en Río IV. ¿Por qué lo esterilizas, Carlos? ¿Crees que luchando aislado en un departamento de una provincia, llegarás a realizar obra fecunda para el país? Te mueven nobles anhelos; tienes altas dotes intelectuales ¿por qué te encierras en una jaula de ratón? No te equivoques; toda la acción que desarrolles, tendiente a alcanzar soluciones político-sociales, se estrellará con la imperfección, más aún con la impudicia actual del medio necesario para conseguirlas; el político. Sin una sana política; sin inyectar virtudes sustantivas en nuestra democracia, es insensato perder generosos esfuerzos, atrás de ideales remotos e inalcanzables. Y el problema fundamental que hoy apremia solucionar;el que atrae todo el anhelo público y hacia el cual deben orientarse todos los corazones nobles y honradamente impulsados, es el de establecer en la República, un régimen político de verdad y justicia; sin el cual es absurdo pretender la realización democrática de programas más o menos vistosos; y en el fondo ilusorios”.
“Entre tanto, fíjate cómo está planteado el problema político: por un lado se levanta una coalición de oficialismo, sin vida popular, retrógrada, compuesta de elementos que la opinión repudia; de monederos falsos; y por el otro, a su frente, más que un partido,la Nación misma; la opinión sana de la República entera; interpretada por una fuerza esencialmente popular; llena de anhelos de mejoramiento público, de reacción fundamentalcontra la degradación política; a que fue arrastrado el país en un período demasiado largo y nefasto de la historia patria; y con nobles antecedentes de sacrificios cívicos, que son una garantía de sus altos propósitos. Tal es el problema encerrado en términos infranqueables ¿A qué lado debe orientar su acción un ciudadano real y honestamente inspirado? El dilema es de hierro; o se está con los monederos falsos, o se está con la Nación. Discúlpame la pregunta; tengo derecho a hacértela ¿a dónde vas Carlos? 
Tu hermano F. Beiró.






















Fuente: BIBLIOTECA DEL PENSAMIENTO ARGENTINO / IV Tulio Halperín Donghi
Vida y muerte de la República verdadera (1910-1930)

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