Páginas

domingo, 19 de febrero de 2012

Hipólito Solari Yrigoyen: "Posición obrerista del radicalismo" (1973)

Dije al comenzar a hablar que venimos aquí con posiciones tomadas. En efecto, los hombres de la Unión Cívica Radical tenemos posiciones bien toma­das y firmes, en concordancia con nuestra línea obrerista y popular, que se ha mantenido a través de los ochenta y tres anos de vida cívica del radicalismo.
Nuestra posición en defensa de los derechos esenciales de los obreros coincide hoy con aquella clara definición que hacia Leandro N. Alem —el fundador de nuestro partido— al señalar que se ponía en favor  de la lucha de los desposeídos contra los que todo  lo poseen. Y también nuestro criterio en la materia entronca con la lucha del radicalismo por el sufragio, que precisamente perseguía el acceso del pueblo al poder, cosa que se concreto por primera vez en la Republica en 1916, a través del voto popular, secreto y obligatorio.
Mas adelante me he de referir a las normas que en tal sentido dictara el gobierno de Hipólito Yrigoyen y los otros gobiernos del radicalismo para concluir  en el ultimo periodo del doctor Arturo Illia, a quien en el análisis de este tema pienso que debo hacerle justicia por toda su preocupación en el ámbito laboral, bien reflejada en tantas iniciativas que enviara al Honorable Congreso en los treinta y dos meses de su gestión, muchas de las cuales fueron
aprobadas, otras lamentablemente rechazadas, y por otras que no alcanzo a presentar, como el anteproyecto de Código de Trabajo, cuya elaboración él inicio en un decreto que lleva su firma y la del ministro Fernando Sola.
La actual posición del radicalismo en esta materia esta bien definida en la plataforma de nuestro partido. La aprobamos el año pasado en la convención celebrada en la ciudad de Buenos Aires. Son bien claros los puntos que perfilan la línea obrerista y laboral de la Unión Cívica Radical en esa plataforma, en la cual hemos colaborado todos los legisladores que estamos aquí presentes, junto a otros compañeros, dirigentes y militantes sindicales, que aportaron tanbien su valiosa experiencia.
He de señalar alguno de sus principios porque de la enumeración se podrá desprender por que nos oponemos a algunos aspectos fundamentales de este proyecto y por que también con toda conciencia podemos aplaudir las partes positivas que encontramos en el, que las tiene, pero que evidentemente son las menos.
Nuestra plataforma propicia la unidad del movimiento sindical y legisla para que su estructuración y la de la central de los trabajadores sea el resultado de la libre determinación de los trabajadores afiliados, expresada a través de sus organismos regionales de base. Los radicales le damos muchísima importancia a los organismos regionales de base, a las asociaciones obreras de base, a los sindicatos de primer grado. Propiciamos también una legislación que afirme la democracia interna en la vida sindical, otorgando la representación a la minoría, reglamentando el poder de la jurisdicción administrativa para intervenir en la misma. Queremos reglamentar las formas y requisitos de y para acceder a las representaciones sindicales; establecer la no reelección de autoridades por mas de dos periodos estatutarios consecutivos. Establecer también el voto obligatorio de todos los afiliados. Sobre este punto hemos de volver a través de una propuesta de nuestra bancada, porque pensamos que es este voto obligatorio de todos los afiliados, no solamente el de quienes deseen hacerlo, lo que permitirá llevar hasta sus ultimas consecuencias la democratización sindical, que es para nosotros una condition sine qua non para lograr, precisamente, esa unidad del movimiento sindical en que estamos empeñados.
Deseamos legislar sobre descuentos y aportes extraordinarios y cuotas especiales para sindicatos, y también para obras sociales, estableciendo que sola­mente podrán aplicarse previa consulta y decisión mediante el voto secreto en los lugares de trabajo.
Uno de los puntos de nuestra plataforma, que merecerá luego el examen particular para que se comprenda cuales son los limites que queremos darle, se refiere a la prohibición absoluta de la política partidista en los sindicatos. Entiéndase bien que hablamos de prohibición de la política, pero no de cualquier política, sino de la partidista.
También propiciamos que se propenda a una ma­yor agilización y funcionamiento de la justicia del trabajo en todo el país. Este fuero es muy importante para el radicalismo, y como no habría de serlo si ya en la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen, se propicio la creación de esa justicia laboral, que después, con el transcurso de los años, lo reconocemos, se ha logrado a través de la propuesta hecha por el partido que representan los señores integrantes de la mayoría.
Queremos establecer una instancia judicial por vía originaria o de recursos, con procedimientos sumarios para garantizar el control y la democracia in­terna y el mane jo de los fondos, la prohibición de actuación publica partidista, los procesos electorales, los descuentos compulsivos y todo otro derecho sin­dical lesionado o impugnado o en debate.
Y hay un punto importante en el capitulo laboral de nuestra doctrina que lleva el numero 6 y se refiere a ampliar y asegurar la estabilidad efectiva de los dirigentes sindicales, asunto en el que nosotros estamos empeñados y en el que tenemos algunas coincidencias con el proyecto del Poder Ejecutivo en los aspectos que vamos a indicar posteriormente y que trasuntan uno de los pocos avances positivos que tiene la iniciativa.
Asimismo, queremos dar una legislación sobre or­ganismos laborales de la empresa, ya sean los de carácter reivindicativo: delegados generales, comisiones internas, asambleas de personal, servicios gremiales, o de carácter de congestión, como los consejos de empresa, su elección por todo el personal, su composición y facultades.
Y reseño los dos últimos puntos de nuestra doc­trina actualizada. Uno propicia la legislación acerca de las obras sociales y asistenciales que aseguren autoridades independientes de la estructura gremial, cuyos fondos sean igualmente independientes de las decisiones de la autoridad de la rama gremial. Las autoridades representativas del sector gremial deberán ser elegidas por el voto secreto obligatorio de todos los trabajadores aportantes en sus lugares de ocupación.
Y en ultimo termino tenemos una norma que garantiza la autonomía de los sindicatos de primer grado y vuelvo así a lo que he expresado anterior- mente: queremos la autonomía de estos sindicatos dentro de una organización federal ante las asociaciones de segundo grado, a las que se encuentren adheridos, asegurando a las asociaciones de base la posibilidad de su desenvolvimiento mediante el ingreso directo de los recursos provenientes de las cuotas sindicales y contribuciones que establezcan las convenciones colectivas.
Señor presidente: así queda delineada nuestra posición actual a través de la que se desprenderá nues­tra adhesión y nuestra crítica en la mayoría de los casos al proyecto, que vamos a formular cuando pasemos al tratamiento en particular.

























Fuente: "Defensa del Movimiento Obrero" de Hipólito Solari Yrigoyen,1975.

No hay comentarios:

Publicar un comentario